poder

La bruja Wangda y la madre balinesa

Wangda_cUna antepasada mía tenía un dicho: “A los hijos hay que quererles, pero no demostrárselo”.

En 1935 los antropólogos Gregory Bateson y Margaret Mead investigaron en Bali las relaciones que las madres balinesas establecían con sus hijos durante la crianza. Encontraron que la relación madre-hijo era muy distinta a otras que habían estudiado previamente, como la tribu de los Iatmul en Nueva Guinea (1).

En Bali, las madres enseñaban a sus hijos desde muy temprano a reprimir sus emociones, tanto positivas como negativas. Por ejemplo, una mujer daba el pecho al bebé de otra mujer en presencia de su hijo (para despertar sus celos) y luego le dejaba el bebé prestado para que lo tuviera en brazos unos segundos.

Las imágenes
bateson_unresponsiveness_1En esta foto, el niño en primer plano está siendo educado para no responder emocionalmente, sino con indiferencia, a los mimos que su madre prodiga a un bebé ajeno. Parece que la estrategia está teniendo éxito, pues el niño despechado se chupa un dedo mientras aparta la vista de la escena. Literalmente está aprendiendo a responder a las frustraciones mirando hacia otro lado.

Bateson Bali bruja Wangda educacion indiferenciaLa primera de estas fotos es una escultura de la bruja Wangda, perteneciente a la mitología balinesa. La bruja sostiene a un bebé por un brazo y una pierna, mientras la cabeza le cuelga hacia abajo. Simboliza claramente a una madre hostil. En la segunda foto, un niño y su tía parecen estar representando la misma escena en los papeles del bebé maltratado y de la bruja, mientras la madre del niño (fuera de plano) acaricia al hermano, recién nacido.

Bateson Bali madre indiferente al berrincheEn esta foto, la madre sonríe alegremente manteniendo alejado a su hijo, que intenta vanamente golpearla en pleno berrinche. Las expresiones de enojo o de afecto del bebé no producen ninguna respuesta de la madre.

La cultura balinesa
Al analizar estos hechos, Bateson mostró las conexiones entre esta peculiar forma de educación y los rasgos característicos de la cultura balinesa. Ese cuidado en inhibir las emociones era el fundamento de una sociedad de relaciones entre adultos donde primaba sobre todo el equilibrio.

El control estricto de las emociones era un rasgo tan constante en la cultura balinesa, que hasta la narración de una historia se interrumpía cada una o dos frases, esperando a que alguien hiciese alguna pregunta. De este modo se cortaba cualquier tensión o emoción que hubiese empezado a suscitar en el auditorio.

Bali danzaEn esa cultura se valora sobre todo la estabilidad. La falta de climax es característica de la música, el teatro y otras formas de arte. Incluye técnicas para manejar las disputas (reconocimiento del estado de la relación y congelamiento). Una actividad no se valora por sus consecuencias, sino por sí misma, dentro del contexto particular y de una manera estéticamente bella. El resultado, según Bateson,  es que “cada balines tenga que andar tanteando permanentemente el lugar donde pisa, como un funámbulo, temeroso de dar un paso en falso en cualquier momento”  (1). El equlibrio (en sentido físico y simbólico) es la gran preocupación. Podría decirse que esa cultura busca sobre todo la estabilidad en unas relaciones definidas de manera compleja entre muchas variables.

“Pareciera que los balineses transfieren a las relaciones humanas actitudes basadas sobre el equilibrio corporal (…) asumiendo continuamente tareas artísticas y ceremoniales que no están determinadas económica ni competitivamente. Este estado de estabilidad se mantiene gracias a un cambio continuo y no progresivo.”  (1).

Bali Danza KechakEn resumen, la manera de criar a los niños no conduce a un poder de las madres sobre sus hijos, sino al poder de la aldea sobre sus miembros. Los sometidos son los individuos, pero el poder autoritario lo detenta un sujeto colectivo abstracto y mudo: la aldea. Un poder que como la madre, no responde a la rabieta ni tampoco a la necesidad de cariño de la criatura, permaneciendo impasible o con una sonrisa indiferente.

Teoría del doble vínculo
bateson1Treinta años después de su experiencia en Bali, Bateson formó parte del instituto de investigación psiquiátrica de Palo Alto con Jackson y Watzlawick. Allí trataron relaciones problemáticas en el seno de familias, especialmente entre madres e hijos adultos con cuadros de alcoholismo y esquizofrenia.

A Bateson estas relaciones le recordaban mucho el comportamiento de las madres balinesas. Lo que le llevó a elaborar su concepto de doble vínculo.

El doble vínculo se produce en la comunicación entre dos personas, cuando una de ellas emite sistemáticamente dos mensajes contradictorios, uno de afecto y otro de rechazo. Uno por medio de palabras y otro mediante la expresión corporal.

Esto crea una situación fuertemente paradójica. Para que se mantenga, es preciso que se dé en un marco(2) de donde no sea posible escapar y del que ni siquiera se pueda hablar.

doble vinculo 257x335El resultado es un poder asimétrico, una relación de dominio-sumisión muy autodestructiva, semejante a la historia de Mildred y Philip descrita por Somerset Maugham en Servidumbre humana (3).

Es difícil saber en cada caso si la persona sometida a ese chantaje afectivo es sólo víctima de la manipulación o si es ella la que confiere su poder manipulador a la persona dominante. Porque ambas partes están apresadas en la relación. Ambas son víctimas; y, en cierto grado también, cada una contribuye a mantener y reforzar esa situación sin salida.

La historia de Philp Carey con Mildred era una adicción, con las mismas características que el alcoholismo o cualquier otra. Y el adicto crea un poder externo ambivalente y, a la larga maléfico.

También suele suceder en política, como ya vimos en el caso de Mao Zedong(4), no sólo en su personal entrega al poder absoluto, sino en el modo en que millones de chinos renunciaron a pensar por su cuenta porque creían en él.

Este tema del poder tiene muchos vericuetos en los que volveremos a encontrarnos(5).
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(1) Los resultados de la investigación de Bateson y Mead en Bali, fueron publicados  en 1942: “Carácter balinense. Un análisis fotográfico”. Posteriormente el texto fue incluido en el libro de Bateson: “Pasos hacia una ecología de la mente” (1972).

(2) Ver Goffman: marcos de referencia.
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(3) Ver Mildred, servidumbre humana.
“Se puede tener mucho poder desde la debilidad”. Ver también este post del psiquiatra Paco Traver.

(4) Ver Cuando uno se convierte en dos.
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(5) Ver otras entradas sobre el tema del Poder.

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4 thoughts on “La bruja Wangda y la madre balinesa

  1. Haré sólo mención a este párrafo, y refiriéndome a nuestro país. Aunque me hubiese gustado ver a Bateson haciendo un estudio antropológico a sociedades más cercanas, como la de tu antepasada.

    “Esto crea una situación fuertemente paradójica. Para que se mantenga, es preciso que se dé en un marco de donde no sea posible escapar y del que ni siquiera se pueda hablar.”

    Estoy totalmente de acuerdo. He observado que los hijos más incapaces de escapar de los lazos de sus madres son los que no se han sentido queridos por ellas. Está claro que es imposible hablar con una madre -ni consigo mismo- del amor o desamor maternal recibido. Es un tabú. Al menos en las culturas mediterráneas, es como un artículo de fé que todas las madres aman a sus hijos. Así que el tema ni se plantea. De ahí la ansiedad permanente de los hijos que no se han sentido queridos. Al no poder ni siquiera mencionarlo, pasan su vida obsesionados por ser merecedores del amor de su madre.

    Un sexólogo del País Vasco, atribuía gran parte de la militancia etarra al hecho de querer demostrar a sus madres vascas, tradicionalmente distantes (y nacionalistas), que eran merecedores de su amor… con otros medios: los “heroicos”. Y lo peor es que quizá consiguieron un sucedáneo de amor. Pero no significa que pudiesen escapar de sus lazos ni tampoco que pudiesen hablar del amor o desamor materno.

  2. Claro; el amor correspondido no secuestra a los enamorados, sino que amplía su visión con la mirada del otro, sin perder la propia. El amor de la madre ayuda al hijo a crecer, construir su vida independiente y amar a otras personas.

    El marco de la relación madre-hijo es tabú no sólo en la cultura mediterránea; también en la vasca y supongo que en muchas otras. En efecto, Bateson y Mead habrían encontrado otras culturas “balinesas” sin viajar tan lejos de Inglaterra.

    Respecto a la interpretación del sexólogo que citas, existe otra variante: la del hijo que castiga a su padre, por haberse rendido a los milicos.

    Muchas gracias por tu aportación a este tema tan delicado como las conexiones entre el amor y el poder.

    • ¿Crees que el hijo castiga al padre “cobarde” para mostrar así su propia exigencia de valentía y enaltecerse ante la madre?
      Tu primer párrafo me encanta: el amor correspondido os hará libres.

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