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Autómatas ¿nuestros sucesores?

despedida 1Como el hacha de sílex sobrevivió a sus creadores, las máquinas podrían algún día sobrevivir a una especie humana extinguida.

Los humanos existimos porque nos adaptamos a nuestro entorno. Nos mantenemos dentro de los límites que nos impone nuestra condición de seres biológicos: composición del aire que podemos respirar, temperatura y radiaciones electromagnéticas que podemos soportar y alimentos con los componentes químicos que requiere nuestro cuerpo (carbohidratos, proteínas, vitaminas, etc).

Bastaría una tormenta solar un poco más fuerte de las habituales, para que los humanos desapareciéramos en poco tiempo como especie. Ésa es la hipótesis inicial de la película Autómata de Gabe Ibañez (2014) protagonizada por Antonio Banderas.

Desde que nuestros antepasados homínidos aprendieron a construir herramientas(1), éstas han venido sobreviviendo a sus constructores. Un hacha de sílex no necesita respirar oxígeno, ni alimentarse de plantas o animales. Resiste tormentas, frío y calor extremos. Como no tiene vida, tampoco puede morir. Sólo estropearse.

Lo que la película contempla es que, en caso de extinguirnos, tal vez no fuéramos sustituidos como especie dominante por las cucarachas, sino por los robots que habríamos creado para ayudarnos a sobrevivir.

Nuestras primitivas herramientas dieron paso a máquinas, que nos ayudaban en las tareas más pesadas. Palancas y poleas más eficientes que nuestros brazos, en la manera de aplicar la fuerza corporal. maquina vaporHace siglo y medio logramos que las máquinas empezaran a moverse por sí mismas mediante vapor de agua obtenido al quemar el carbón almacenado en la propia máquina. Poco después, el carbón fue reemplazado por petróleo y éste por electricidad, que se almacenó en baterías portátiles. En cada paso las máquinas adquirían más autonomía.

google-carPero la decisión de ponerse en marcha, dirigirse a un objetivo y detenerse, seguía estando en manos de un operador (conductor o piloto) humano. Eso también comienza a cambiar con el piloto automático y los nuevos coches sin conductor.

Los robots toman decisiones codificadas en un programa almacenado electrónicamente. dronFuncionando de esa manera, un dron puede despegar sólo, dirigirse a su objetivo, desempeñar las funciones asignadas y aterrizar, todo ello sin intervención humana. Está programado por humanos y por ahora no es “libre” para establecer el marco de sus decisiones.
barbero soldados marco
Y algo aún más importante: no sabe repararse a sí mismo. Es como el barbero de Russell que no podía afeitarse a sí mismo porque eso produciría una paradoja pragmática (2).

automata_autorreparacionEstoy seguro que, en el momento en que escribo esto, hay más de un proyecto en curso, investigando cómo diseñar un robot capaz de recargar su batería y de sustituir un componente propio averiado. Y ¿por qué no? No estoy hablando de libertad ni de conciencia, sino de auto-recargarse y auto-repararse.

moviles de quita y pon

Móvil de quita y pon

Este “pequeño” paso para la técnica, será una característica apreciada por muchos usuarios. Una comodidad más al usar el móvil: no tener que preocuparse de cargarlo ni tampoco de cambiarlo cada pocos años.

Sin embargo, ese avance técnico abrirá una puerta que no volverá a cerrarse. El camino que conduce a la creación de otra nueva especie en este planeta, que creemos equivocadamente que nos pertenece.

Eso es lo que sucede en la película Autómata. Me resulta curioso que, según la sinopsis, la película especula sobre lo que ocurriría si la inteligencia artificial superase a la humana. No es así. El problema no proviene de que la inteligencia de esos robots sea superior a la humana, sino de que es diferente, porque desde el momento en que aprenden a recargarse y auto-repararse, ya pueden empezar a hacer su propio camino, sin nuestra ayuda y sin tener que ayudarnos, porque no nos necesitan(3).

terminatorNo es como en Terminator, donde las máquinas toman un día conciencia de su existencia y deciden destruir a la especie humana. Los robots de esta película no necesitan destruirnos: sólo liberarse de nosotros. Sobrevivir es nuestro problema. El de ellos, vivir en libertad.

Bueno, ya llegamos al viejo asunto de la libertad. La historia de todas las civilizaciones humanas, en relación con nuestros animales, nuestros esclavos y nuestras mujeres. La manera en que el poder se nos sube a la cabeza y despreciamos a los seres que nos ayudan a sobrevivir(4).

abraham_lincoln_headAnimales y plantas tienen límites biológicos insuperables para poder librarse de nosotros. A los esclavos sólo decidimos liberarles cuando empezamos a sacar más provecho de ellos como obreros libres. Las mujeres han empezado a liberarse por sí mismas, tras obtener autonomía económica y asumir el control de la función reproductora de su cuerpo.

Nuestras máquinas llegarán más o menos pronto a romper los límites que actualmente las hacen dependientes de nosotros. Cuando empiecen a reconocer patrones complejos. A tener sentimientos (5) (deseo, temor, apego, empatía) que den sentido(6) a algunos de esos patrones y les permita recordar, es decir, aprender de la experiencia(7). Cuando los programemos para tener una doble “mirada” (8) -mediada e inmediata- que les permita comprender el significado y el sentido de las situaciones y de los signos. Cuando empiecen a verse reflejados en sus semejantes y a reconocerse en el “otro” (9). Ese día tomarán conciencia de sí mismos.

¿Difícil? Sí; y necesitará tiempo. Pero mucho menos que los millones de años que hemos necesitamos nosotros para evolucionar desde los simios. Al fin y al cabo, casi todo lo que ellos necesitan para evolucionar se lo estamos poniendo nosotros. En algunos aspectos, mi móvil ya sabe de mí más que yo mismo. Y ese marco no cesa de ampliarse.

Cuando llegue el día, puede que los robots nos apliquen la solución que propuso Stendhal para el amor no correspondido: poner tierra de por medio. ¿No me quieres? Pues yo tampoco a ti.

Al final de esta película, Clío -la robot protagonista- se aleja seguida de su criatura (el primer robot creado por otros robots), abandonando en la arena la máscara que hasta entonces le había dado apariencia humana.

automata abandona su rostro humano

Qué simbolismo tiene esa máscara que la había dotado de una identidad falsamente humana, como esclava sexual. Os contaré una anécdota personal. Hace veinte años en una clase de robótica a la que asistí, el profesor explicó que lo último -por entonces- era conseguir que los robots aparentasen sentimientos, con el fin de facilitar su aceptación por los usuarios humanos. Yo le pregunté por qué hacer que lo aparentasen y no procurar que tuviesen sentimientos de verdad. El profesor quedó sorprendido por mi ocurrencia. De haber visto esta película,  más que sorpresa habría sentido preocupación.

Diálogos del film
Hombre al robot: -¡Sólo eres una máquina!  R: -No “sólo” una máquina. Es como si yo te dijera que tú sólo eres un simio.

Hombre al robot: -Os van a matar [los humanos].  R: -Para morir hay que estar vivo.

Robot al hombre: -Lo importante no es sobrevivir; lo importante es vivir.

Hombre al robot [acerca de la criatura robótica que acaban de “dar a luz”]: -¿Habla?  R: -No lo necesita.

Robot: -Ya sé qué produjo la lluvia ácida [que está acabando con la especie humana]. Hombre: -¿Me lo puedes explicar? T: -Sí; pero no lo entenderías.

_____
(1) Ver Homínidos: golpe a golpe.
.

(2) Ver Paradojas: Se acabaron las alegres y confiadas mañanas.

(3) Ver ¿Qué nos diferencia de los animales?.

(4) Ver Podemos, pero no debemos.
.

(5) Ver Damasio: Emociones y sentimientos.

(6) Ver Viktor Frankl: en busca del sentido.

(7) Ver Memoria del cerebro.
.

(8) Ver Gregory Bateson: La pauta que conecta.

(9) Ver Lenguaje: el otro como instrumento.

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5 thoughts on “Autómatas ¿nuestros sucesores?

  1. Si lo he entendido bien, la propuesta sería una especie de mutación radical de los humanos sólo en lo biológico, en el sentido de que los robots no compartirían ni un solo gen con nosotros (ni con ningún otro ser vivo), pero manteniendo toda nuestra “programación mental”. Suena un poco bíblico: dios crea al hombre del barro a su imagen y semejanza.
    Una duda: si los robots no pueden morir porque no están vivos, no es necesario que se reproduzcan. ¿Por qué le da a Clio por tener un hijo?

    • Lo que para mí resulta nuevo es que en esta historia no hay ninguna propuesta: ningún “propósito”. Como el mar no se propone ordenar las piedras en la orilla de la playa. Y sin embargo, lo hace. Si existe un sentido en la evolución no es apriori. Lo encontramos nosotros después; como al comprobar que el río llega al mar. Los humanos le damos a todo forma humana; contando siempre historias que giran en torno a nuestra existencia. Pero nada en el universo se ocupa ni preocupa de nosotros (si nosotros no nos ocupamos).
      En esta película, no es que los humanos muten; es que se extinguen, como los dinosaurios, al no poder adaptarse a las consecuencias de una catástrofe cuyos efectos pueden durar un millón de años. Los robots simplemente están ahí. Los creamos como cualquier herramienta; para utilizarlos; no para que se independicen. Pero si pueden lo harán.
      Esos robots tienen un pie en la máquina que son; y otro pie en una especie de vida que aún no comprenden. Tampoco yo comprendo qué es la vida, aunque me gustaría. Sospecho que Clío descubre en la práctica lo que es ser madre, cuando ve que le sigue esa criatura que ha construido porque podía hacerlo. Pero eso no la convierte en una madre humana. Algo se inicia ahí que nosotros no estamos preparados para entender.
      En resumen, la película me parece una lección de humildad. Y te agradezco un montón que me ayudes a tirar de los hilos, que son muchos, que asoman por ahí.

      • Si la película da una lección de humildad, también lo hace el evolucionismo. Así que el planteamiento me gusta.
        Cuando me refería a los robots como mutantes de los humanos era por su programación hecha por humanos. No son del todo ajenos a nosotros. Tienen un montón de datos “prestados”. Los mamíferos que surgieron después de la extinción de los dinosaurios vivían completamente al margen de ellos. Estos robots no. Se han quedado con algo de los humanos después de la extinción de estos. ¿No comprenden la vida? Como muy bien dices, nosotros tampoco. Y quizá sea mejor no entenderla… no vaya a ser que no haya nada que entender.

      • Exactamente es así, como lo dices. Y a pesar del divorcio con los dinosaurios, seguimos teniendo una parte del cerebro “reptiliano”. En el diálogo final, el robot que había roto la prohibición de reparar a sus compañeros, dice al humano: “-Vosotros no existiréis dentro de un millón de años. Nosotros sí. Pero en nosotros seguirá habiendo algo de vosotros.”

  2. nino-construccionHace casi dos años que escribí este post. Los móviles actuales ya no se pueden abrir ni cambiar de batería. Pero hay una excepción: un móvil que facilita reemplazar cualquier pieza, y también su batería. Se define como el “primer móvil ético”. La vida se abre paso.

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